Cada uno de nosotros es, sucesivamente, no uno, sino muchos. Y estas personalidades sucesivas, que emergen las unas de las otras, suelen ofrecer entre sí los más raros y asombrosos contrastes.

sábado, 21 de julio de 2007

Papilionidae


Papilionidae

En una noche de otros tiempos fui una mariposa que revoloteaba campos sembrados de esperanza e ilusiones, campanillas rozaban mi lira creando melodías que hacían al dios de los vientos danzar. Una suave brisa comenzaba a mover mis alas hacía parajes injustamente olvidados por aquellos bárbaros que decían llevar en sus naves el progreso a la sociedad.

Mas el canto de la Musa supo guiar mi vuelo y una mañana amanecí en las doradas arenas de la playa de Ilión. Ya la ciudad ardía en llamas, apenas quedaban restos del palacio de Príamo, el caballo del engaño redujo todo a cenizas. Poco pude disfrutar de su esplendoroso pasado que años más tarde gracias a Homero conseguí recrear en mi mente.

Decidí retomar mi viaje y fue entonces cuando un joven Eneas me convirtió en su mascota y confidente. Junto a él viví mil aventuras hasta llegar al destino soñado, asistí con los gemelos
amamantados por la loba a la fundación de una nueva ciudad, Roma, la urbs, la ciudad eterna. Vi como su corazón cambiaba de dueño; reyes, cónsules convertidos después en dictadores y por último llegaron Augusto y sus sucesores. Roma, cuna de grandes políticos, oradores, arquitectos, poetas y sobretodo cuna de nuestra lengua.

Llegó el día en el que decidí volver a mi presente y dar testimonio de todo, siguiendo el modelo de aquellas Metamorfosis de Ovidio decidí transformarme en lo que ahora soy, revivir todas aquellas aventuras en los libros con cuyos protagonistas compartí veladas de insomnio y dedicarme a difundir la cultura latina a todos aquellos que quisieran dar un toque clásico a su cibernética vida.

Cual fue mi sorpresa al despertar y comprobar que parte de mi memoria se había quedado en aquel cuerpo de mariposa, me levanté aturdida y pude reconocer los bosques germanos en los que Varo perdió sus legiones, y así estaba yo, perdida, desorientada, buscando de nuevo a mi Musa que poco a poco me va alejando de las voces encantadas de las náyades.


© Yolanda Caro

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Ánimo Yola, seguro que pronto llegarás a buen puerto, besitos David.

venturimi dijo...

Saludos Yola, abrazos, muchos abrazos, sendas se abren, alas repliegan.

Anónimo dijo...

Sencillamente genial

Ana dijo...

Yola.. me encanto tu flog... y sobretodo la dedicatoria a tu abuelo... se puede percibir el amor que sientes por el...
Sigue escribiendo asi tan bonito y me encontraras todos los dias leyendote..
Un beso grande

ZaYaS dijo...

Oye... muchas cosas hiciste tu siendo tan solo una mariposilla, no?
Me ha encantado... pero te digo una cosa... No te voy a perdonar que no salga yo en tu relato... Vamos, vamos... que salga Augusto y no salga Marco Antonio!!!!!!

jajaajajajaja
Mu lindo.

Atenea dijo...

una sola palabra hermoso.Tiene sentimiento,senti cuando al leerlo me llevo a otro lugar que en estos momentos desconosco,fascinate gran parte de el se quedara en mi memmoria.

lindamariquita dijo...

He mirado el blog al tiempo que terminaba mis deberes de matemáticas... ya sabes, mi segundo trabajo. Es una pena tener esto tan abandonado. Ahora que nos conocemos prometo venir a visitarte con frecuencia. Espero que tú, con tu curiosidad de mariposa alada, le vuelvas a dar vida a tan acertado trabajo. Felicidades